



Omar Rodrigo Sierra Pérez
Semblanza
Origen
Nací en Puebla de los Ángeles, un 30 de julio de 1976 bajo el signo de Leo. Allí se marcó mi destino: a los dos años de edad me le perdí a mi abuela quien me había llevado consigo al mercado. Según cuentan quienes vivieron el drama, duré perdido casi todo aquel día. Hasta que unas monjas, por medio de una conocida de la familia, se comunicaron con mi madre para informarle que me encontraba en un convento. Allí me hallaron. Comiéndome una paleta y sin ánimos de regresar a casa.
Soy el tercero de cuatro hijos que tuvieron Jorge Sierra y María del Carmen. A causa del trabajo de mi padre (el banco), nos mudamos a León, Guanajuato, donde nace la última de la familia. Allí viví mi infancia. La mayor parte de ella recolectando en los baldíos chapulines y demás bichos extraños en frascos de cristal. Y por supuesto jugando al fútbol. Hasta que llegó el tiempo de adolecer. Es entonces que aprendo a tocar la guitarra por imitación a mi hermano el mayor.
Mis inicios
A la edad de 18 años ya estaba componiendo mis primeras canciones con un tinte muy religioso, movido desde luego por un ambiente de fe que me inspiró a musicalizar, primero, algunos salmos de la Biblia.
Luego de algunos bosquejos, nacen composiciones como “No existe hombre como Tú”, “Gracias Jesús”, “De amor”, “Cara a Cara”, “Otra vez tu amor”, “La calle de la verdad” “En tu camino”, entre otras. Un tema especial fue el caso de “Haz estallar tu voz”, pues resulta que este tema lo compuse para un concurso de talentos musicales llamado “Voz Joven Guanajuato”, donde aquel pseudo jurado decidió no otorgar el primer lugar a ningún tema finalista, por no considerarnos merecedores.
Mis influencias
Para mi graduación de bachillerato ya tenía también una colección de composiciones románticas, de las cuales no se ha editado ninguna. En 1992 escucho el disco “Ten” de Pearl Jam, hecho que cambia totalmente mi percepción de la música y me identifica plenamente con el género denominado para entonces como el “grunge” de Seattle.
Sin embargo, es hasta el año de 1996 cuando llega a mis manos el disco “Silvio” de Silvio Rodríguez y se declaran tanto mis influencias musicales como sus contenidos.
El rock siempre estuvo presente en mis atmósferas musicales, pero yo buscaba además esa magia y ese sentido armónico capaz de mezclar el contenido musical con los valores. Ambas, las encontré en estas dos influencias para después redescubrirlas en mi propia obra.
Mis años de formación
Es en el año de 1997 que ingreso a la formación religiosa con los Misioneros de San Carlos, también conocidos como Scalabrinianos. Una congregación de sacerdotes religiosos y laicos que apoya y promueve la misión de defender y atender en las fronteras del mundo a los migrantes indocumentados.
Mi primer año de formación fue en Tlalpan, D.F., en el “Seminario Beato Juan Bautista Scalabrini”, con una comunidad de aproximadamente 25 seminaristas. Todos de distintos estados del país. La experiencia pone de manifiesto una personalidad muy propia, pero caracterizada por ser demasiado independiente y carente de sentido común. Recuerdo que en mis primeras vacaciones de diciembre de 1997 me vi tentado a desistir de dicha opción. Pero, al darme cuenta de mis limitaciones, me comprometí a darle sentido y valor a mi propia forma de ser, dándome la oportunidad de vivir la experiencia de una comunidad. Es entonces cuando compongo “Camina”, un himno al carisma religioso y social con los migrantes.
Al año siguiente me mudo al “Seminario San Carlos” de Zapopan. Jal., y es en el el “Instituto Libre de Filosofía y Ciencias” de Guadalajara, Jalisco, a cargo de la Compañía de Jesús, donde realizo mis estudios en Filosofía. El ambiente y la formación jesuita, aunado a la misión en Casas del Migrante, me otorgan la posibilidad de crear composiciones con un tinte muy reflexivo de la sociedad, de la historia y de la fe.
Es así que voy descubriendo mi proyecto de vida: grabar temas con sentido social que incrementen el nivel de conciencia sobre el fenómeno de la movilidad humana.
Mi vocación
Y así se va gestando esta vocación. Andando de misiones entre Guatemala, Baja California Norte y Chiapas, es donde escribo temas como “Movimiento”, “El puente y el muro”, “Doce días”, “Soledad”, “Flor y Fruto”, “Mundo Corto” y, más recientemente, “Tren” y “Ceda el paso”, como una clara respuesta a las agresivas leyes antimigratorias de EEUU.
En el año 2001 regresé a vivir de nuevo a León, proveniente del Postulantado que terminé en Tapachula, Chiapas, con la decisión de no seguir más el camino hacia la vida consagrada y dedicarme de lleno a la producción de música. Fueron los años de seminario los que más inspiración me han dado. En aquellas casas de formación nacieron temas como “Expresión de fe”, “Por qué no lloro” que esboza el tema del suicidio en los adolescentes, “Profeta”, “Recorrido” y “Acompáñame”.
Los dos primeros discos
De 2001 a 2003 experimenté un desierto en mi creatividad musical y un vacío en la inspiración, fruto de mis proyectos en crisis. En febrero de 2004, Alejandro Uranga, compositor leonés, gran amigo y causa indirecta de mi inclinación hacia la composición, me presenta con Gabriel Hernández, quien comenzaría a grabarme en su estudio en marzo del mismo año los temas que están incluidos en mi primer disco en formato digital “Recorrido 10 años”.
En el mismo mes compongo el último tema que se incluiría en este material discográfico, “Macario”. De modo que en octubre de 2004 presentamos los 15 temas de este disco en la UNIVA de León, con un concierto ofrecido en la explanada del nuevo plantel, pero sin contar con el stock de discos que más tarde cumpliría 10 meses de retraso en maquila.
Recientemente hemos recibido ya la segunda producción de discos compactos. Esta vez bajo la iniciativa del P. Fernando Cuevas, cs., del Departamento de Promoción Vocacional de los Misioneros de San Carlos, quien, junto con la Red de Casas del Migrante Scalabrini, produjo el proyecto aquí en México.
Mi segundo disco lleva por nombre “Camina” y está dedicado a todos aquellos que han dado su vida o están dispuestos a entregarla al servicio y atención del hermano migrante. Camina incluye 15 temas. Dos de ellos tomados de Recorrido 10 años. El resto son temas de sensibilización migratoria que dejan una profunda reflexión teológica, a la luz del mensaje y carisma del Beato Juan Bautista Scalabrini, sobre las migraciones que atañen al mundo entero.
Actualmente trabajo como orientador y animador de adolescentes en el Departamento de Pastoral del Colegio Miraflores en León, Guanajuato, dirigido por las “Esclavas de la Eucaristía y de la Madre de Dios” y promuevo a la par mis dos materiales discográficos en distintos foros universitarios y pastorales.
CRÓNICA DE UNA MISIÓN
Después de ir observando impresionados, el panorama montañoso de la carretera que atraviesa La Rumorosa y recordando las historias que conocíamos acerca de quiénes se arriesgan a cruzar por ahí, entramos los cinco misioneros a la central camionera de Tijuana en junio de 1999.
Empezamos a oler la realidad migratoria: eran por demás numerosos los polleros en búsqueda de cazar al hambriento y desprotegido migrante. Uno de ellos nos ofreció cruzar, pero no éramos migrantes.
Una vez animado el cuerpo desgastado por el viaje de 38 horas, en dos días nos enteramos del trabajo de los y las voluntarias de la Casa Del Migrante. Conocimos algunas de las historias por boca de los protagonistas del fenómeno migratorio y nos enfrentamos cara a cara con “la línea”, de la cual se desprendían algunos nombres de las víctimas que ha dejado el operativo Guardián. Mirábamos pasmados, como niños que cargan sus sueños de “mundo nuevo”, jugando a que burlábamos la migra, e imaginando, que quizá también éramos migrantes. Al llegar a nuestro destino final (San Quintín) la experiencia resultó muy difícil en casi todos los sentidos, principalmente por las precarias condiciones en que vive la gente.
Los Campos de Concentración de Jornaleros Agrícolas.
Los migrantes son extraídos del ambiente libre de la sierra para subirlos a un camión de tercera, que los conducirá hasta el lugar conocido como el Valle de San Quintín, BCN. Durante un viaje de 5 o 6 días son “contratados” para un destino incierto. El miedo y la desconfianza los atan a los asientos del autobús, durante un trayecto que es una verdadera pesadilla. Ese viaje es su única esperanza y ese chofer su único guía. Quizá cualquiera al verlos pensaría el por qué lo hacen. Su éxodo es la consecuencia de esta sociedad que hemos creado, en donde el indígena queda excluido.
Alejados de las colonias Punta Colonet, Camalú, Zapata, Vicente Guerrero, Díaz Ordás y San Quintín, se encuentran los campamentos “Las Brisas”, “El Aguaje Del Burro” y “Los Caballos”. En estos lugares se concentra a los migrantes durante el temporal. La población en esta zona se eleva de 15,000 a 60,000 habitantes debido a los flujos migratorios. Sobre estas planicies son erigidas las llamadas “galeras” que se dividen en cinco hileras de 60 cuartos cada una. Éste está hecho de lámina y no mide más de 16m2 x 2m de alto. En cuartos como éstos están sobreviviendo hasta seis personas. Cuando llegamos nos dieron dos cuartos.
En todo el campamento no hay agua potable, ni luz eléctrica, ni drenaje. El agua hay que tomarla de una pipa común que a menudo demora en llegar. No hay baños, y las letrinas, son focos de infección (durante la misión se constataron casos crónicos de niños que murieron por enfermedades intestinales). Tienen sus tanques de gas fuera de los cuartos, no muy lejos del tanque vecino y del rincón donde calientan su comida. La gente carece de educación básica. Son familias enteras que vienen de los municipios más pobres de Oaxaca, Guerrero y Veracruz. Acompañados de su soledad, llegan aquí con la esperanza de ganar más dinero, a costa de los padecimientos que el trabajo del campo les depara durante la temporada del tomate y la fresa.
El trabajo comienza a las 5:30am. A esa hora los camiones comienzan ya su retirada. El jornal dura 8hrs y es pagado a 72 pesos. Los alimentos con los que se abastecen los migrantes son vendidos “a crédito” por mercaderes sin escrúpulos. Resulta obsceno el hecho de que más de 8,000 hectáreas de plantación sean propiedad de un solo hombre. Y junto con ellas, los pozos, las plantas desalinizadoras, el ganado y algunos de los comercios de la zona. La paradoja es, que pudiendo ofrecer mejores condiciones de vida, se explote de tal manera a estas personas que perciben sueldos de miseria en proporción a la excesiva carga de trabajo. Lo digo porque trabajé en esas tierras junto al campesino de 68 años, el niño de 12 y aquélla madre cuyo bebé tiene que llevar a cuestas, amarrado con un rebozo y un paliacate que defiende contra la quemazón del sol.
Aquí no hay lugar para la indiferencia. Te cuestionas la existencia de la fe y la esperanza en una vida mejor. Una vida en donde quepamos todos. Hay intereses económicos de por medio que son salvaguardados antes que la dignidad de los migrantes. Esta misión es muy dura, quizá todavía más que aquella que viví en Guatemala. Esta realidad confronta a cualquiera y se convierte en un reto, donde el amor es el objetivo oculto entre tanta tiniebla. El que se olvida de amar convierte su misión en un terror del que desea escapar desesperadamente. Soportar esta cruz es sólo el inicio. Faltaría morir junto con ella para al final nacer de nuevo. ¡Cómo quisiera que todos naciéramos de nuevo!
Amar a nuestros enemigos.
¿Dónde quedó nuestra sensibilidad, que en cuanto vemos una oportunidad, sólo pensamos en nuestro provecho? Y aunque negándolo somos superados por ese acto egoísta al grado de buscar culpables fuera de nuestras responsabilidades. ¿En qué clase de mundo vivimos que preferimos la incoherencia de actos a la herencia del amor? Reímos, cantamos y a veces también lloramos, pero pocas veces nos escuchamos. ¡Qué gran pecado es fingir lo que no somos, cantar lo que no entendemos, reir lo que no comprendemos, llorar lo que no sufrimos, hablar lo que no sabemos!
Me pregunto si para amar hay que escoger las condiciones que nos convengan, ¿no será que el amor por sí solo nos convence hasta sin razón? Si no estuviéramos comprometidos por medio del amor que un hombre nos mostró al pie de un madero; ¿no valdría la pena amar como queremos que nos amen?
Una última reflexión.
Creo que en todo el recorrido que se hace para descubrir la esencia del amor, debemos dejar de lado nuestros protagonismos y comenzar a guardar más silencio. Besar las manos de la nostalgia y de la soledad, sin que se conviertan en depresión y enconamiento. La verdadera misión es ser rechazados y la iglesia católica está perdiendo su dimensión misionera por un afán de protagonismo. No se trata de dar misas solamente. El reino de Dios no vive sin nosotros y a Dios se le concibe en realidades contrastantes. Hay que hablar menos y escuchar más la voz de quién no entendemos, la sonrisa de quién no queremos, el llanto de quienes hemos herido y tan sólo recordar el pasado que constantemente resuena en nuestros sueños.
Les escribo desde aquí, donde las aves se dejan conducir por el viento y no hay más ruido que el sonido de las olas del mar, en el volumen perfecto para dejarse arrullar por la fría planicie, mientras se canta; o se piensa; o se sueña.
Rodrigo Sierra
“Las Brisas”
San Vicente Camalú, BCN
14 de junio de 1999.
2° Congreso Internacional Sobre Migración
Universidad Iberoamericana – León, Guanajuato
Noviembre de 2007.
Rodrigo Sierra nació en Puebla, Pue., el 30 de julio de 1976. Sus estudios: Trienio Filosófico en el Instituto Libre de Filosofía y Ciencias Sociales (ILFC) en Guadalajara, Jal., y Comunicación en la UNIVA-León. Trabajó con los Misioneros de San Carlos (Scalabrinianos) durante 4 años, tiempo en el que le tocó abrir una misión volante con jornaleros agrícolas en San Quintín, BCN, así como la atención a migrantes centroamericanos en el Albergue Belén (Casa del Migrante) de Tapachula, Chiapas. En octubre de 2004 presentó su primer material discográfico en formato digital titulado "Recorrido, 10 años". Producción que contiene temas para hacer reflexión teológica sobre las migraciones. En julio de 2007 se estrenó su segunda producción titulada "Camina", misma que ha sido presentada en las ciudades de Guadalajara y Monterey. Este disco contiene en su mayoría temas sobre el carisma religioso de los Misioneros de San Carlos, y conmemora sus más de 20 años de presencia y labor con los hermanos migrantes en las fornteras de nuestro país. Recientemente fue presentado en el Primer Seminario Internacional de la Red de Estudios Interculturales de la RCO - ANUIES. Y en el marco del 2º Congreso Internacional sobre Migración, organizado por la Red del Servicio Jesuita a Migrantes y la Unievrsidd Iberoamericana-León. Próximamente lo hará en Nuevo Laredo, Tam., y los Estados Unidos.
Breviario de mis temas
MUNDO CORTO
Nuestro país es un verdadero objeto de análisis para abordar la migración. Año con año, nuestros estados y municipios ven salir a millones de paisanos en busca del “sueño americano” que los reúna con sus familiares o les otorgue posibilidades sustentables de trabajo.
De igual manera, México ve con indiferencia a cientos de miles de centroamericanos con el mismo esfuerzo por sobrevivir. Para ellos, México entero se convierte en una enorme y cobarde frontera.
Pero también existe la migración “ad-intra”. Esto es, la experiencia de ser extranjero en el propio país. Constantes flujos migratorios, principalmente de pueblos indígenas, son una embarazosa oleada de pesadillas que no cesan.
Nuestras patrias están desangrando hombres. Y ésta realidad es una efervescencia de sueños: donde se mezclan la tragedia y la esperanza. A veces, el golpe que nos da la impunidad deja como consecuencia la impotencia que nos ofende y la vergüenza que nos acosa. Sin embargo, estos temas son de que seguiremos luchando.
MOVIMIENTO
En nuestro planeta, el movimiento genera vida. Desde las nubes que son movidas por el aire, hasta cada una de las especies que recibimos de ellas la lluvia, podemos ver cómo el movimiento se vuelve migración. Y entre toda esta naturaleza nos encontramos nosotros, seres humanos integrados a ella. La migración es, entonces, intrínsecamente necesaria para la supervivencia.
De hecho, una de las especies más sorprendentes que hallamos migrando largas distancias (a veces cruzando el mar, otras yendo de un país a otro) es, para asombro de todos, la mariposa monarca.
CEDA EL PASO
Mis temas tratan esta realidad de las migraciones desde su dimensión social, pero también desde su justa dimensión espiritual. Y esto responde a dos interrogantes: ¿Es la fe un asunto allende a las necesidades humanas? ¿Está el hecho social separado del hecho religioso?
Primero:
Como ejemplo, puedo decir que esta canción bien podría aplicarse al momento que cada uno estemos viviendo… Piensa a cuántos en tu camino, en tu espacio, no les permites “cruzar”. Cuántos compañeros del trabajo. Cuántos vecinos ¡Cuántas y cuántas fronteras humanas!
Vivimos en una pseudo cultura de la competencia que nos han vendido pero que sólo nos deja, cuando no estresados, frustrados y tristemente peleados unos con otros. Mañana que regreses a tu cotidianeidad puedes ir cediendo el paso mientras vas manejando tu auto camino a casa o camino a tu trabajo.
Haz la prueba y verás. La próxima vez que sientas amenazado tu espacio por algún compañero, vecino, o alguien de tu propia casa, cédele el paso… Y así a cuántos te encuentres por el camino. Cédeles el paso en tu corazón y verás la enorme cantidad de fronteras humanas –no las del misterio- que habrás derribado.
Segundo:
El migrante no se pone en marcha si antes no tuvo el impulso de su fe y el de la esperanza que lo acompañará. Bastará sólo el amor. La solidaridad. Y esa, se la brindamos nosotros. Qué importa si es desde una Iglesia o desde una ONG! Lo que importa es que nos queda claro y lo hacemos. Esta es la única forma que conozco para erradicar la intolerancia y la xenofobia de la que tanto hablamos.
SOLEDAD
Hace más de un siglo, el obispo Giovanni Batista Scalabrini, miró de cerca el drama de las migraciones italianas rumbo a las lejanas Américas. Pero también miró más allá y se propuso fundar una congregación de misioneros para éstos migrantes. Los Misioneros de San Carlos, como él los llamó, fueron quienes me formaron en este camino hace ya 10 años.
Scalabrini decía que cuando los pueblos migran ponen a temblar la historia y las estructuras sociales. Y que la migración no es el delito; sino aquello que la causa.
Las fronteras de nuestro país tiemblan y se nos hace una llamado a tomar parte desde esa labor que cada uno hace.
Los inmigrantes en EEUU pagan un total de 20 a 30 mil millones de dólares más que lo que consumen en servicios gubernamentales. Y aportan 162 millones de dólares en ingresos fiscales a los gobiernos federales y estatales de EEUU. Generando así una forma de inversión extranjera.
Esta canción quiero está dedicada a todos los pueblos latinoamericanos que sufren todavía los lastres históricos de la opresión. Muchos de estos hombres buscarán en la noche, en su soledad, el sueño de poder cruzar.
FLOR Y FRUTO
Relata la experiencia de haber trabajado con los jornaleros agrícolas en el Valle de San Quintín (ver “Crónica De Una Misión”). En 1999 compartí junto con otros 4 misioneros la experiencia de migar en tu propio país.
El contexto de esta canción queda bien justificado en la carta que escribí bajo el tíulo “Crónica De Una Misión” en 1999. Esa carta y esta canción fueron escritas un día mientras tomábamos un descanso en medio de los campos de concentración para los jornaleros indígenas en la temporada del tomate.
TREN
Cuando me asomé aquella tarde-noche a la estación del tren en Tapachula, Chiapas; mientras unos centroamericanos esperaban el arribo del tren carguero, pensaba en lo que podía comunicar de toda esa penuria.
Ellos me hablaron de la larga travesía y los sufrimientos arriba del tren que va rumbo a Tamaulipas. Me hablaban de los climas tan extremos. Del frío en las montañas de Veracruz. De los peligros por quedarse dormidos sobre el tren en marcha. Del peligro entre “los maras”. Del riesgo de meterse a un vagón del que quizá no saldarían más. De que tenían que saltar del tren en marcha, unos metros antes de las estaciones de vigilancia –o de acoso- y unos metros después de éstas, para rodear y esquivar a los agentes. De los abusos y extorsiones por parte de los diversos cuerpos policíacos... En fin. Hasta entonces fue que conocí a estos "héroes de la víctima"; del hambre; del miedo; de la esperanza; de la quimera y de la desesperación por llegar a una vida mejor...
EL PUENTE Y EL MURO
Esta canción fue la marca que dejó en mi el impacto de ver un muro que se levanta orgulloso “como queriendo estorbar”. Se habla de una cifra que rebasa ya las 4,000 personas que han perdido la vida en su intento por cruzar a EEUU, desde que en 1994 se implementó el Operativo Guardián.
Junto con él, las leyes antimigratorias más recientes, no han conseguido frenar la migración. Sino que han orillado a los migrantes a cruzar por territorios mucho más hostiles como el desierto y las zonas montañosas.
El diario The New York Times informó que 177 indocumentados fallecieron en los primeros ocho meses de este año, mientras que en 2006 se contabilizaron 139 solamente en el Condado de Pima, Arizona.
No es el muro de los lamentos, ni tampoco el de Berlín. Es el muro de la muerte. Es el muro de la vergüenza entre Estados Unidos y México, el que me retó a escribir: “El Puente y El Muro”
PROFETA
En una época de globalizaciones, como la que estamos viviendo, ésta canción viene a ser un canto de esperanza en medio de la tragedia. Llegará el día en que canciones como ésta se globalicen y entonces las catedrales se volverán veredas” –dijo la voz de un Profeta de nuestro tiempo: El p. Flor María Rigoni, cs. Premio Nacional a los DDHH 2006.
Rodrigo Sierra
Noviembre de 2007.
Vicente Villegas 214
Frac. Las Torres
León, Gto.
37210
CAMINA.
RODRIGO SIERRA.
Producido por: MISIONEROS DE SAN CARLOS, a través de la OFICINA DE PROMOCIÓN VOCACIONAL SCALABRINIANA y RED DE CASAS DEL MIGRANTE SCALABRINI.
GRABADO EN ESTUDIOS LUGA PRODUCCIONES, 2006/2007.
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"En tiempo de encuentro y de abrazos, la lucha por aquello en que creemosnos arrebata a pedazos las mezquinas certezas cotidianas y nos arroja impiadosa al universo de la incertidumbre.Se requiere el valor que a veces falta, y resulta imprescindible la cercanía de los que comparten nuestros sueños. Porque el encuentro en el abrazo con los otros, nos devuelve siempre renacidos, apostemos a la vida aunque nos rompa una y mil veces en pequeñas muertes necesarias."
(Eduardo Galeano)
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1 DICEN QUE LE HACEN A ESO DE LA COMENTADERA:
Hola Rodrigo me detengo para mandarte una mentada, que no de Madre, que sí de Menta.
Un abrazo.
Akiahora
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