Son de esas rolas que deben escucharse independientemente de quién las haya compuesto o interprete.
Sin prisa pero sin pausa, como el "calabobos", desde la más tierna infancia preparan el cebo: "Si no te comes la sopa te llevará el coco..." "Los tocamientos impuros te dejarán ciego...".
Y te acosan de por vida azuzando el miedo, pescando en el río turbio del pecado y la virtud, vendiendo gato por liebre a costa de un credo que fabrica platos rotos que acabas pagando tú.
Son la salsa de la farsa. El meollo, del mal rollo. La mecha de la sospecha. La llama de la jindama.
Son el alma de la alarma, del recelo y del canguelo. Los chulapos del gazapo.
Los macarras de la moral.
Anunciando apocalipsis van de salvadores y si les dejas te pierdes infaliblemente. Manipulan nuestros sueños y nuestros temores, sabedores de que el miedo nunca es inocente.
Hay que seguirlas a ciegas y serles devoto. Creerles a pies juntillas y darles la razón que: "El que no se quede quieto no sale en la foto..." "Quien se sale del rebaño, destierro y excomunión".
Sin prisa pero sin pausa, esos carcamales organizan sus cruzadas contra el hombre libre más o menos responsable de todos los males porque piensan por su cuenta. Sueñan y lo dicen.
Si no fueran tan temibles nos darían risa. Si no fueran tan dañinos nos darían lástima. Porque como los fantasmas, sin pausa y sin prisa, no son nada si les quitas la sábana.
Ver que tal planteamiento social sigue triunfando, es de desesperanza terrible, sin embargo recuerdo a otro maestro escombrista:
"Probablemente, de todos nuestros sentimientos, el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose".
Ayer, Hassan George nos dejó un comentario acompañado de la liga para este video. No tiene desperdicio; checa incluso que al final recoge el verdadero pecado de ira al respecto.
En cierto lapso de mi vida me vi desafortunadamente obligado a acudir algunas ocasiones a un grupillo de puñetas chavillos fresas marcados por la hipocresía y (me confesaron algunos) el negociazo que hacían armando "retiros espirituales" para chavos más tapados y menores que ellos. Aguanté como 4 visitas que me comprobaron que la religión es una estructura más, gastada, anacrónica, que unos utilizan para someter a otros.
Cuando supe que ya no tendría que ir a ese lugar de hipócritas defensores del estatus quo social-familiar-económico-mercachiflero, me apunté para ir a la reunión próxima que se supone habría fiesta. Y en efecto, pero sin pisto (porque eran muy decentes), ya que los moralinos de miérdoles se echaban sus chelas y coolers escondidas en el carro (porque eran muy hipócritas, perfectos religiosos).
Fui por un six, me trepé a la nave de un pariente, me eché unas cuatro cuando me llamaron de adentro para invitarme a cantar y tocar con el grupo. Mala opción. Mi nivel de alcohol en sangre me hacía entrar en calorcito noctámbulo trovador irreverente y muy mal guitarrista con iniciativa. Me trepé al tapanco, hice unas pruebas y les pasé el ritmo, les tarareé, les dije que me acompañaran en lo posible, que era parte del show, me dispuse a estrenarme en esa guitarra electroacústica haciendo el ridículo, pero dignamente. Toqué y malcanté gritando Mi amigo Satán.
Salir de ahí sin tener que despedirme de ellos se me hizo muy fácil y satisfactorio.
MI AMIGO SATÁN
Las doce marcaba el reloj de la sala prendido de sueño la luz apagué cuando oí una fuerte voz que me llamaba y aparecióseme Lucifer -”No tiembles de miedo” me advirtió que es falso “lo que te han contado los curas de mi” -”conozco tus trucos” le dije al diablo “búscate otro fausto y déjame dormir” -”el cielo que sueñas” contesto enfadado “es un club privado de gente formal, yo vengo a llevarte de viaje conmigo al país del que nadie a vuelto jamas”. Hizo un gesto con su mano y en el espacio me encontré, volando con alas de espuma mirando la tierra a mis pies Enjambres de estrellas cruzamos veloces mientras en mi oído sonaba su voz: -”Hace muchos siglos” me dijo “en el cielo hubo una sangrienta revolución, un grupo de ángeles nos levantamos contra el poder absoluto de Dios, como todo vencido conocí el exilio la calumnia el odio y la humillación, pero te aseguro que de haber ganado ni muerte ni infierno ni cinco ni dos, ni tuyo ni mio ni odio ni trabajo, habrían existido, ni diablo ni Dios” - “Déjame vivir contigo, demonio amigo” supliqué “no me hagas volver a la vida perdida ya mi antigua fe” Escuchose entonces un bárbaro trueno y en mi cama sudando debí despertar, mi amigo el diablo se esfumó gritando -”Cuenta lo que sabes a la humanidad” Desde entonces robo, bebo, mato, arrastro una miserable vida criminal, pues se que a la muerte me estará esperando en el dulce infierno mi amigo Satán. Sí, esto que les cuento es una historia cierta, ustedes si quieren me creen o no, pero no le cierre la puerta al diablo si llama una noche a su habitación.
Título: Mi Amigo Satán Año: 1980 Letra: Joaquín Sabina Música: Joaquín Sabina Disco: Malas Compañías (1980)