Entrevista a Julio Cortázar por parte de Joaquín Soler Serrano, en el programa "A fondo" de RTVE.
"Asegura que su nacimiento en Bruselas fue accidental y repasa sus recuerdos infantiles. Habla de su oficio de maestro, del inicio de su vocación literaria y hace un repaso cronológico de su obra. Comienza hablando de su primer libro, Presencia (1938), de su noción de estilo literario, de su uso del lenguaje y del laberinto como constante de su obra. Recuerda su exilio en París. Por último, explica los antecedentes de su novela Rayuela, así como su interés por el mundo del jazz".
“Cuando vi por la televisión, encendida sin sonido, la imagen de Chavela, di voz al aparato. Se nos fue, escuché. Y me cogió un llanto irreparable. Lo que nunca me había sucedido. Siempre me culpé por no ser capaz de llorar con la muerte de mis padres, pero esta vez me venció el desconsuelo. Yo nunca me tomé copas con mis ídolos: Bob Dylan, Leonard Cohen o Brassens. Y sí, con Chavela, con la que he cantado, nos hemos abrazado y reído hasta hartarnos. Todas esas veces cuentan y contarán siempre entre las más grandes cosas que me han sucedido en la vida.
Andaba dibujando en un cuadernito, una costumbre que recién adquirí, cuando vi por la televisión, encendida sin sonido, la imagen de Chavela. Di voz al aparato. Se nos fue, escuché. Y me cogió un llanto irreparable. Lo que nunca me había sucedido. Siempre me culpé por no ser capaz de llorar con la muerte de mis padres, pero esta vez me venció el desconsuelo. Yo nunca me tomé copas con mis ídolos: Bob Dylan, Leonard Cohen o Brassens. Y sí, con Chavela, con la que he cantado, nos hemos abrazado y reído hasta hartarnos. Todas esas veces cuentan y contarán siempre entre las más grandes cosas que me han sucedido en la vida.
Será difícil, por ejemplo, olvidar cómo la conocí. Fue una noche de hace unos veinte años, en Madrid, en la sala Morasol. Dijo: “Yo vivo en el bulevar de los sueños rotos”. Y yo tuve que escribirle una canción con esa frase. Ya se había recuperado de su alcoholismo. Calculaba que había bebido algo así como 1,8 millones de botellas de tequila y solía decirme cuando me veía beberlo a mí: “Joaquín, ese tequila tuyo es muy malo; el bueno de verdad ya nos lo bebimos José Alfredo Jiménez y yo”. Al conocer la triste noticia, que todos veníamos anticipando, he sentido la necesidad de bajar al bar a tomar uno a su salud, aunque el brebaje sin ella siempre será de los malos.
Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo que nunca aflojamos hasta ayer mismo, incluso aunque no pudiéramos vernos en su última visita a España, un viaje que quizá no debió hacer, pues no estaba en condiciones. Entonces, yo estaba de gira y a ella la ingresaron en un hospital.
Con su desaparición, se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común. Unos cojones y unos ovarios nunca vistos en la música popular desde la muerte de Roberto Goyeneche. Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender. En estos momentos de pérdida me digo, como en la canción: ¡Quién pudiera reír como llora Chavela! Y recuerdo estas palabras de Almodóvar: “Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella”.
Luis García Gil prepara un diccionario sobre Serrat y Sabina
Luis García Gil está escribiendo un libro, a modo de diccionario, sobre Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina. La grabación de “La orquesta del Titanic” le ha permitido al autor “relacionar los universos de Serrat y Sabina, sus concomitancias pero también sus diferencias”. Las diferentes entradas del diccionario –“al amor, a la muerte, a los poetas vinculados a ambos, a la amistad, al sexo, a las drogas, a personajes concretos de sus canciones y a referentes de ambos como Bob Dylan (en el caso de Sabina) o Jacques Brel (en el caso de Serrat)”– desentrañan de un modo original la obra de ambos músicos. La edición está prevista para septiembre, en la editorial T&B. Luis García Gil, además de sendos libros sobre Jacques Brel y Atahualpa Yupanqui, es autor de un libro sobre Serrat, “Cantares y huellas”. Más recientemente, ha publicado “Javier Ruibal, más al sur de la quimera”.
Deneck Inzunza ha sido invitado por Luis García Gil a este proyecto, ha escrito hace unos minutos:
Amigos:
Les comparto; hace unas semanas recibí una invitación para integrarme en un proyecto literario. Luis García Gil, poeta, escritor, amigo transoceánico, reconocido por sus trabajos sobre Serrat, me llama a colaborar con un apartado de su próximo libro. El tema: Serrat/Sabina y su relación con México desde mi experiencia y escombros para un diccionario Serrat/Sabina. Ya trabajo en el texto, estoy próximo a la fecha perentoria en que debo entregar lo pedido, ya les iré contando y los haré cómplices.
Había aguardado hasta que el proyecto se hiciera público y ha sucedido. Les anexo la liga.
Revolucionó al mundo con sus computadoras personales, el iPod, el iPhone y el iPad
Periódico La Jornada Jueves 6 de octubre de 2011, p. 48
San Francisco, 5 de octubre. El cofundador de Apple, Steve Jobs, toda una leyenda en Silicon Valley, el hombre que dio al mundo cuatro productos que se convirtieron en íconos, el visionario detrás de la computadora Macintosh, el iPod, el iPhone y el iPad, murió este miércoles a los 56 años de edad, debido a un cáncer. Apenas 42 días antes había renunciado como presidente ejecutivo de Apple, la compañía de tecnología más grande del mundo, a la que puso a la vanguardia de la revolución tecnológica de los últimos años.
La muerte de Jobs ocurrió un día después de que Apple presentó el nuevo teléfono iPhone 4S en su sede central de Cupertino, en el estado de California. El pasado 24 de agosto, cuando presentó su renuncia para concentrarse en su batalla contra el cáncer, cedió la gestión cotidiana de la empresa a Tim Cook, pero siguió siendo el presidente del consejo de administración.
Jobs logró mucho más que el renacimiento de Apple, la empresa que confundó y luego salvó de la bancarrota: con sus computadoras, reproductores multimedia y teléfonos inteligentes hizo que la informática impregnara la vida cotidiana de millones de personas, dijo el analista Michael Gartenberg.
Nacido el 24 de febrero de 1955 en San Francisco, de madre soltera, y adoptado por una pareja en la cercana Mountain View cuando apenas tenía una semana de vida, Jobs creció entre los huertos que un día se convertirían en el actual centro tecnológico de Silicon Valley.
"Steve murió en paz, rodeado por su familia", informó Apple en un comunicado. "Su brillantez, pasión y energía fueron la fuente de incontables innovaciones que enriquecieron y mejoraron nuestras vidas. El mundo es infinitamente mejor debido a Steve", agregó la firma en el comunicado que anunció el fallecimiento.
Jobs tenía 21 y Steve Wozniak 26 cuando fundaron Apple Computer en el garaje de la familia Jobs, en 1976.
Mientras Microsoft vendía licencias de su software a fabricantes de computadoras a precios accesibles a las masas, Apple mantuvo su tecnología en privado y la ofrecía a personas deseosas de pagar por un diseño y un desempeño superiores.
Bajo la dirección de Jobs, la compañía introdujo sus primeras computadoras Apple y luego la Macintosh, que se volvió muy popular en los años 1980.
Entre las innovaciones de Apple está el mouse o ratón, que facilitaba a los usuarios la activación de programas y la apertura de archivos.
Jobs fue elevado a una estatura de ídolo por los devotos de la Macintosh, muchos de los cuales se sentían parte de una especie de alianza rebelde contra el poderoso imperio de Microsoft, construido con su omnipresente sistema operativo Windows.
En 1991 Jobs se casó en una ceremonia presidida por un monje budista. Tuvo tres hijos con su esposa y una hija con una mujer con la que mantuvo una relación previa a su matrimonio.
Dejó Apple en 1985, tras una lucha interna de poderes, e inició la compañía NeXT Computer, especializada en avanzadas terminales de trabajo para empresas.
En 1986 cofundó Pixar, que ha ganado varios premios Óscar de la academia de cine, a partir de una ex unidad de gráficos por computadora de Lucasfilm que, según trascendidos, compró al titán de la industria del cine George Lucas por 10 millones de dólares.
Apple se opacó tras la partida de Jobs, aunque éste regresó en 1996, cuando la compañía informática compró NeXT por 429 millones de dólares y Jobs ascendió una vez más a su trono.
Desde entonces la empresa se fortaleció más y más: reformó la línea Macintosh, lanzó el reproductor de música digital iPod MP3 en 2001 y la tienda de música en línea iTunes, en 2003.
Jobs se sometió en 2004 a una cirugía por cáncer de páncreas. Regresó tres años más tarde con el iPhone y la pantalla táctil.
Walt Disney Co compró Pixar por 7 mil 400 millones de dólares en 2006, otorgó a Jobs un lugar en su directorio y lo convirtió en el mayor accionista unitario.
Jobs se fue de nuevo de licencia médica en enero de 2009, pero regresó en junio de ese mismo año, tras someterse a un trasplante de hígado, con aspecto demacrado, pero declarándose saludable.
En enero de 2010 develó su última creación, el iPad, que salió a la venta en abril y se volvió la norma para las tabletas de pantalla táctil. Jobs transformó además la industria de la música con el reproductor iPod y la tienda iTunes de música digitalizada.
Bajo su dirección, Apple hizo sus sistemas Macintosh más compatibles con los programas para PC de Windows y aumentó su porción en un mercado largamente dominado por computadoras con software de Microsoft.
El ex jefe de Apple también modificó los criterios del mercado de los teléfonos inteligentes. Con su iPhone, inició el cambio hacia la informática móvil que los gigantes de Internet, como Google y Facebook, han adoptado.
Antes de la aparición del iPhone, los teléfonos inteligentes se basaban "en el teclado, no en la pantalla, pues esto se consideraba exclusivo para aparatos profesionales", dijo Gartenberg.
Apple no fue la primera en el mercado de los smartphones o las tabletas, pero ha sido maestra en el arte de hacer atractivos estos aparatos. Con la magia de su mercadotecnia, Jobs provocó largas filas frente a las tiendas Apple al lanzar nuevos productos.
En mayo de 2010 superó a Microsoft como la mayor compañía tecnológica estadunidense en valor de mercado.
Al revelar en febrero pasado problemas de salud, Jobs dijo que continuaría siendo el titular ejecutivo y estaría “involucrado en las grandes decisiones estratégicas para la compañía.
"Amo a Apple y espero regresar tan pronto como pueda", dijo entonces, consciente de que sus problemas de salud solían inquietar a los inversionistas.
"Siempre he dicho que si alguna vez llegaba el día en el que ya no pudiera cumplir con mis obligaciones como presidente ejecutivo de Apple, sería el primero en hacerlo saber. Desafortunadamente, ese día ha llegado", escribió Jobs el pasado 24 de agosto, en una breve carta enviada al consejo de administración de Apple, al presentar su renuncia.
Septiembre de 1969. II Festival Internacional de la Canción de Barcelona. En el fin de fiesta Serrat, entre otros temas, estrena una nueva canción que todavía está componiendo y no publicará en disco hasta el año siguiente pero que en el futuro le acompañará en todos sus conciertos, FIESTA.
La música es ya la definitiva pero la letra aún sufrirá varios retoques en su constante afán de refinamiento de los textos, aparte de los cambios que se verá obligado a efectuar a causa de la censura de la época.
No menos interesante que la interpretación, vehemente y apasionada, es la introducción con la que Serrat situa e involucra a los espectadores en la historia; es evidente que estaba ansioso por presentar el nuevo trabajo a su público.
Se trata de un montaje con el audio original e imágenes de otros conciertos, dedicado especialmente a los estudiosos de su obra.
FIESTA
Gloria a Dios en las alturas, recogieron las basuras y mi calle ayer a oscuras la sembraron de bombillas.
Y colgaron de un cordel de esquina a esquina un cartel y banderas de papel lilas, rojas y amarillas.
Y al darles el sol la espalda revolotean las faldas bajo un manto de guirnaldas para que el cielo no vea,
en la noche de San Juan, como comparten su pan, su mujer y su gabán, gentes de cien mil raleas.
Y apurad. Y daros prisa si queréis venir, pues cae la noche y ya se van nuestras miserias a dormir.
Vamos subiendo la cuesta, arriba mi calle se vistió de fiesta.
Y allí el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano sin importarles la facha.
Juntos los despierta el sol a la sombra de un farol, empapados en alcohol, magreando a una muchacha.
Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas.
Se despertó el bien y el mal, la zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a las divisas.
Apurad y daros prisa si queréis venir, pues cae la noche y ya se van nuestras miserias a dormir.
Vamos bajando la cuesta, arriba en mi calle se acabó la fiesta.
Maybe you were joking When you said that you were walking out on me Maybe, maybe Maybe I was joking When I said that I was running out on you Maybe, maybe I could be wrong, so wrong I could be wrong, so wrong Yes, I could be wrong
I don't know, but it's been said decisions travel far from heart to head Maybe, maybe Maybe it was over When you chuked me out the Rover at full speed Maybe, maybe I could be wrong, so wrong I could be wrong, so wrong Yes, I could be so wrong
Un deleite la simplicidad versada, la melodía, el signo amplio y sensible.
Vuela esta canción para ti, Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré.
Es una carta de amor que se lleva el viento pintado en mi voz a ninguna parte a ningún buzón.
No hay nada más bello que lo que nunca he tenido. Nada más amado que lo que perdí. Perdóname si hoy busco en la arena una luna llena que arañaba el mar...
Si alguna vez fui un ave de paso, lo olvidé pa' anidar en tus brazos. Si alguna vez fui bello y fui bueno, fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores, lo aprendí de tus labios cantores. Si alguna vez amé, si algún día después de amar, amé, fue por tu amor, Lucía, Lucía...
Tus recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad, y tu sombra aún se acuesta en mi cama con la oscuridad, entre mi almohada y mi soledad.
El fallecimiento del cartonista y escritor, pero sobre todo pensador popular y casi antropólogo Federico Esparza González, dejó una huella en las páginas de los diarios de la localidad, pero sobre todo, una ausencia del observador y analista de los acontecimientos cotidianos.
Esparza González, nacido en Aguascalientes en 1937, tuvo como segunda y última morada la ciudad que dibujó, trazos mordaces y críticos de las andanadas políticas y ocurrencias de los mandatarios de los últimos tiempos.
¿Quién no se detuvo a ver los trazos nacidos del pincel de El Profe que cavilaba con música lo mismo de otro grande, Copo de Nieve, o la popular mexicana?".
Maestro rural de profesión, pero enseñador noble y desinteresado de la vida común, El Profe no dejó uno sólo de sus días en pensar y proponer, criticar pero dar una salida, creador de un género propio de las plumas locales.
Su vasta vida fue también un abanico.
Fue Jefe de Selección, Capacitación y Desarrollo de Personal en el IMSS de Aguascalientes y Guanajuato. Ganador de los certámenes de cuento Efrén Hernández y Ciudad de León.
Escritor de los libros de cuentos "Pérfida, adúltera, cadáver (a ritmo de bolero y cha-cha-cha) y del epistolario "Su afectísimo y Atento" donde realizó además de la escritura, la ilustración de personajes de Guanajuato.
Maestro del taller de Literatura en la Casa de la Cultura de León y consejero del Instituto de Cultura de León, El Profe Esparza fue amigo de importantes escritores y periodistas no sólo de la región, sino del país.
Murió luego de estar en su segunda casa, la Casa de la Cultura y tras dejar muestras de enseñanza en sus alumnos. Las autoridades, planean ya un homenaje póstumo.
La vida y obra de Federico Esparza González comienza a contarse a partir de su vida familiar.
Hijo de un profesor rural, El Profe siguió el ejemplo de su padre y junto a su esposa Virginia, trabajó en comunidades alfabetizando niños y jóvenes. En ese ámbito, también publicó un libro de cuentos para campesinos recién alfabetizados
Proveniente de Aguascalientes, trabajó por muchos años en el IMSS y fue participante del taller literario en la Casa dela Cultura.
Amigos entrañables con los que vivió su pasión por el periodismo fueron Arturo Barrera, Miguel Barragán o Leopoldo Navarro, con quien compartió incontables “incursiones sociológicas” en la vida nocturna de la ciudad.
Por mucho, el mejor cartonista de la ciudad, el último año había recobrado su carrera en el periódico MILENIO, en donde publicó sus últimas caricaturas políticas.
Autor del libro Pérfida, adultera, cadáver... y de semblanzas biográficas de personajes históricos de Guanajuato a manera de cartas, entre otras obras.
El fallecimiento de El Profe Esparza, deja a la comunidad artística y periodística de la región, con un sentido luto, pero también con la certeza de que su partida fue tan honorable como lo fue su vida. Descanse en paz, Federico.
Puede decirse que Federico Esparza González se vistió para su funeral. De su personalidad, era notable su pulcritud y propiedad al vestir. Para cualquier ocasión, El Profe siempre estuvo presentable y combinado, y la mañana del martes 9 de marzo, no fue la excepción.
Mauricio, hijo menor del matrimonio Esparza Rodríguez, relata que durante el desayuno que su padre compartía con su esposa Virginia, “Federico andaba estrenando traje… yo veo que su pulcritud y su buen vestir eran una forma de mostrar ese amor que siempre le tuvo a la vida”.
Federico Esparza ya no podrá dibujar cartones o escribir libros. El hueco que deja será difícil de llenar. Sin embargo, el legado que hereda a la comunidad periodística y artística de la ciudad, es rico y trascendente; tal como fue su vida.
Así lo cree su entrañable amigo y vecino por más de 30 años, el empresario Jesús Vázquez, quien acompañado de su esposa, brindó el pésame a la familia Esparza Rodríguez la noche del martes, durante su velorio.
Jesús Vázquez recuerda que Federico Esparza era una persona muy culta, “y como ser humano, fue un gran amigo que siempre me dio su consejo y apoyo”. Uno de los más apreciados recuerdos que Vázquez tiene de Esparza, es el día en que recibió de sus manos, como un obsequio, el manuscrito original de uno de sus libros.
Y es que Federico Esparza fue una persona que se dedicó a su carrera como periodista y escritor de forma decisiva y disciplinada: su labor de más de 30 años dibujando cartones políticos en la prensa local, sin jamás haber cruzado la delgada línea del respeto y la veracidad, lo comprueban.
“Me siento agradecido por todo lo que me heredó… y no precisamente por el talento, sino por la chamba de monero, el gusto por la vida y la posibilidad de vivirla de una forma lúdica”, comenta el menor de los Esparza Rodríguez.
Durante el funeral, los abrazos y las condolencias se repartían por todos lados; a pesar de la nostalgia y la tristeza de la ausencia del cartonista, no existía persona que no coincidiera con que la muerte de El Profe, fue un pago justo a la forma en que llevó su vida.
Sin embargo, no era posible dejar de vincular las dos recientes pérdidas de la familia Esparza: Federico y Carolina, padre e hija, quienes dejaron este mundo con 5 meses de diferencia.
“Los Esparza Rodríguez crecerán, indudablemente… estoy segura que Carolina lo estará esperando allá, del otro lado”, dijo con la voz entrecortada Silvia Cristales, amiga de la familia Esparza.
Al Profe le sobreviven cinco hijos y su esposa; amigos entrañables; alumnos de talleres literarios; un feliz recuerdo y una computadora y un escáner que empleaba para enviar por correo electrónico sus cartones y colaboraciones al último medio para el que trabajó. También dejó libros, muchos libros entre los que sobresale uno escrito de su puño y letra, sobre sus memorias, el cual será revisado por su hijo Mauricio; así como una novela incompleta en la que trabajó por varios años.
“Recuerdo que decía: «yo soy de los que no creen en Dios, pero mejor no lo digo porque no vaya ser cierto»”, concluye el menor de sus hijos, para que así, con humor y tristeza, con un gran hueco en nuestros corazones, pero con la certeza de que vivió una vida plena, nos despidamos de Federico Esparza, El Profe.
Brinda alcalde condolencias
••• A nombre del Gobierno Municipal, el alcalde de León, Ricardo Sheffield, dio su más sentido pésame a la familia Esparza Rodríguez por el fallecimiento de El Profe, a quien reconoció por su labor como periodista.
“Como político, me parecía interesante y divertido analizar a través de su caricatura la crítica profunda que nos hacía... siempre es positiva porque nos ayuda a reflexionar sobre nosotros mismos y nuestro trabajo”, dijo Sheffield sobre el caricaturista de MILENIO León.
“De origen hidrocálido, por demás avecindado y querido en León, panza verde por derecho, los medios periodísticos y la sociedad en general sufrimos la perdida de este escritor, caricaturista y crítico político; maestro y formador de muchos de ustedes”, declaró el alcalde Ricardo Sheffield, al tiempo que mostró su solidaridad a su esposa Virginia, a sus cinco hijos y a toda la familia Esparza Rodríguez. (León• Alejandro Sandoval)
Ya he platicado un poco más con Morís... Todo bien a pesar de la pérdida.
Morís escribió:
"Quisiera contarles que, hace algún tiempo, en el marco íntimo de nuestra amistad, el Profe Federico me propuso un pacto de honor:Él partiría primero, porque no estaba dispuesto a padecer, una vez más, la tristeza de tener que despedir a su gente. Quería hacerlo de forma súbita y pacífica, alrededor de los 70.Viendo qu...e la idea no me gustaba del todo, se comprometía, mientras tanto, a no desperdiciar un segundo en actitudes inútiles ni actividades improductivas, y lo que es más, con tal de que lo dejara cumplir ese secreto deseo, prometió que habría de hacer de su vida un regocijo completo, que iba a atender exclusivamente a los impulsos de su espíritu, llenando sus días con horas de gozo, que en su caso, aclaró, tendrían que ver con el placer de la lectura, la creación literaria, el lúdico desmán del dibujo de caricaturas, las aulas, el reparto casi robinhoodiano del tesoro de la cultura; allegarse por las mejores compañías, por sus favoritas. Se la jugaría en cada momento por lo que le gustaba.Ejercería, pues, con toda intensidad su particular sentido del amor, revestido SIEMPRE por su también peculiar sentido del humor.Apenas así estuve conforme y listo para sellar el pacto. Mi parte consistiría simplemente en no llorarle más de lo necesario, en no desperdiciar un segundo en lamentaciones irracionales y en honrar amorosamente la vida que me dio.Una vez que estuvimos de acuerdo, el Profe Federico, mi capitán, se dedicó a leer, a escribir, a hacer sus ácidos cartones; se integró al Consejo Cultural, a sus amados talleres literarios, sólo abrió los oídos y la boca para contenidos ricos y enriquecedores y el corazón para querernos y dejar que lo quisiéramos.Él, a los 72 años ha cumplido su parte. Les platico entonces, que la forma en que se ha ido es por demás merecida. Se fue antes que todos nosotros, su gente, y si quieren adherirse conmigo a este pacto, no hay más que llorarle un tanto, y luego, en su nombre, honrar amorosamente el ejemplo que nos representó.A todos, un abrazo."
La tinta del maestro Federico Esparza dibujó ayer el último trazo de una vida fecunda y creativa.
A los 73 años, el Profe cerró el tintero y dejó que las palabras descansaran un momento.
Aunque originario de Aguascalientes, Federico Refugio Esparza González adoptó a León como una segunda guarida, donde sembró amistades y cosechó abrazos sinceros.
El noble corazón del Profe rindió ayer su último latido cerca del mediodía, acompañado de su esposa Virginia Rodríguez Quiroz, mientras desayunaban recién salidos del Instituto Cultural de León, al cual Federico se había incorporado meses atrás.
Su hija Hilda Esparza Rodríguez recordó que su papá en alguna ocasión había comentado que prefería morir de un infarto, arropado por la tranquilidad de su familia, y su deseo se cumplió.
Maestro rural de vocación, el joven Federico desarrolló de manera autodidacta su habilidad para el dibujo.
Hombre alegre, excelente conversador, crítico acérrimo de la hipocresía e inimitable bebedor de pensamientos, Federico Esparza dejó en el periódico a.m. un cuarto de siglo dedicado a los cartones políticos que satirizaban las acciones de los gobernantes de las tres esferas.
Siempre estuvo acompañado por la música y lo mismo escuchaba una pieza de Beethoven que a “Copo de Nieve” y su son cubano.
Como escritor fue un finísimo cuentista, su memoria prodigiosa le permitía describir lo mismo el semblante de su querido pueblo que las más sensibles fibras del alma.
Pero lo que el Profe desarrolló como pocas personas fue su discreción. Sabía de los secretos de todos sus amigos y los conservó como quien resguarda un tesoro.
Sus hijos Federico, Hilda; Carolina y Patricia, que se le adelantaron; Ricardo, Alejandro y Mauricio lo presumieron como un excelente padre, que a pesar de ser un incansable trabajador, siempre dedicó el mayor tiempo para ellos.
Como abuelo fue un excelente cómplice y mejor consejero: su edad no fue impedimento para pedir ayuda de sus nietos y atreverse a invadir las computadoras y los modernos correos electrónicos para continuar con su trabajo como caricaturista.
Deja en la orfandad a los amigos viejos y nuevos, a los corazones conocidos por años y aquellos que de manera reciente había conquistado con su sencillez y don de gente.
Descanse en paz.
La misa de cuerpo presente de Federico se celebrará en la capilla de Eternity, a la una de la tarde, después su cuerpo será incinerado, según su decisión.
Le escribo porque se nos fue sin avisar y eso no se vale. Nos dejó sin la última noche de ronda juntos, sin el último chiste picoso, sin la anécdota como sólo usted la sabía contar. Nos dejó sin el cartón de mañana, sin su gracia para desmenuzar los avatares de la política y sin su inteligencia para destrozar con una sonrisa cualquiera de nuestras bobas teorías de la vida.
Más aún, nos dejó sin pagar la cuenta por una amistad tan cara como la suya. Y es que usted fue, para nosotros, para los que creemos en los sueños y respetamos los afectos, un profesor de tiempo completo.
Y no es que necesariamente le frecuentáramos día con día. Por el contrario, usted nos enseñó que los amigos son desde el primero hasta el último día y que no importa si en medio hay mil ocasiones juntos o unas cuantas repartidas en pilas de años: su risa, su apretón de manos y su abrazo eran siempre una cariñosa bienvenida a los amigos de toda la vida.
Así nos hizo sentir a todos los que algún día llegamos a la redacción del diario donde usted hizo historia. Nosotros éramos nuevos; usted ya era quien era. El ojo crítico de la cotidianidad, el verdugo implacable de la tontera política, el optimista irremediable, el amante de las letras, el maestro de la vida misma. Ese es Federico Esparza.
Y digo es, porque aunque se fue así como así, seguirá siendo nuestro amigo. Perdón que no lo demos de baja. Sea usted bienvenido a todas nuestras pláticas y acompáñenos en todas esas noches en que creemos estar a punto de descubrir el sentido de la existencia. Su alegría por la charla sin otro rumbo que la risa nos la quedamos. Ya disculpará.
Gracias Profe por sus libros, por sus cartones, ¡sus calaveras!, por su mirada. Gracias por enseñarnos su particular definición de la amistad y del amor. Para eso le escribía, para decirle ¡Gracias don Federico! ¡Todos lo queremos un chingo! (y usted diría ¿y por qué no dos chingos?)
Pero no se vale Profe. No nos dejó decir adiós, pero ya sabemos que es tan sólo, inexorablemente, un hasta luego.
Las perlas
Jesús Vázquez Empresario Fuimos vecinos durante 30 años, pared con pared. Era una persona muy culta. Mi más sentido pésame para el periodismo leonés. Trabajó por muchos años en el Seguro Social. Compartimos muchas ilusiones y muchos sueños. Fue un gran hombre. Y nos queda su recuerdo. Yo conservo el manuscrito original de uno de sus libros.
Mauricio Esparza Morís Monero Con mi padre compartíamos mucho la forma de ver la vida. Era muy alegre y muy responsable con su trabajo. Muy disciplinado. Yo quiero seguir su ejemplo. Falleció cuando estaba desayunando en un restaurante. Mi padre murió pleno y satisfecho. Logró lo que se propuso y vivió feliz. Hoy que falleció estaba estrenando un traje
Cuando lo invitamos a colaborar en Milenio León, me dijo: “Asumo esta responsabilidad con honor”. El profesor Federico Esparza González, fallecido ayer en León víctima de un infarto, era uno de los últimos caballeros de la pluma fuente, un humorista extraordinario y un periodista astuto que contó la historia de León en los últimos 30 años, con honor.
Descanse el paz el profe Federico.
Su trabajo era de lobo y no de oveja. Se dedicaba a criticar a los políticos y poderosos, a los gobernantes y a los empresarios, con sentido del humor. En realidad era un lobo con piel de oveja. Pero era un lobo justo: Jamás se excedió en sus juicios y jamás le dio a alguien una crítica inmerecida.
Federico decía la verdad. Un caricaturista no puede mentir ni difamar porque entonces no provocaría risa. Federico rescataba el sentir de los leoneses y lo plasmaba en un dibujo que, con frecuencia, arrancaba carcajadas. Hace unos días hizo un cartón magistral para ilustrar las alianzas partidista: un matrimonio gay entre el PAN y el PRD.
El Profe tenía independencia. Nunca se detuvo ante ningún tema por delicado que fuera. Su oficio era de trasgresor e irreverente, pero con un respeto al otro muy especial y un sentido político muy atinado. Nunca hizo grilla en los partidos políticos, pero entendía muy bien las coyunturas. Federico hacía una síntesis de lo que estaba ocurriendo con una sola imagen y los criticados terminaban pidiendo una copia de su caricatura para conservarla. No hay humor posible sin independencia, porque el humor oficial no existe.
Tenía una técnica elocuente. Sus personajes comunes eran hombres mal rasurados y de pelos parados, con un gesto de ingenuidad. Lo recuerdo en un escritorio, sentado frente a un papel en blanco, con la pluma fuente en la mano, y su botecito de tinta a un lado, tratando de sacarle el alma a los personajes de la política. Miguel Ángel Salim le salía igualito, José Ángel Córdova era idéntico, Felipe Calderón era un clon. Enhorabuena por quienes tuvieron la distinción de ser dibujados por él y lástima por quienes nunca tuvieron esa dicha. Ser dibujado por Federico era una muestra de que existías.
Ayer por la tarde vino un amigo y vio sus últimos cartones sobre mi escritorio, y me dijo: “Cómo me hace reír Federico”.
Le tuve que dar la mala noticia: “Te hacía reír”.
Se nos fue el profe Federico, el gran maestro del dibujo de humor que nos explicó con manzanitas la historia política de Guanajuato.
En lo personal voy a extrañar su espléndida conversación, su amistad y sus lecciones de periodismo. Voy a extrañar esos desayunos bimestrales en los que me hacía reflexionar sobre lo que hacíamos en el periódico. Y en Milenio León, vamos a extrañar su colaboración atinada de todos los días: su veracidad, su independencia y su técnica elocuente.
El Profe Federico Esparza nos ha heredado experiencias significativas a cada palmo de su obra y un gran ejemplo de trascendencia. Me llamó Susy. Hablé también con Moris. Hemos comentado poco.
"Quisiera contarles que, hace algún tiempo, en el marco íntimo de nuestra amistad, el Profe Federico me propuso un pacto de honor:Él partiría primero, porque no estaba dispuesto a padecer, una vez más, la tristeza de tener que despedir a su gente. Quería hacerlo de forma súbita y pacífica, alrededor de los 70.Viendo qu...e la idea no me gustaba del todo, se comprometía, mientras tanto, a no desperdiciar un segundo en actitudes inútiles ni actividades improductivas, y lo que es más, con tal de que lo dejara cumplir ese secreto deseo, prometió que habría de hacer de su vida un regocijo completo, que iba a atender exclusivamente a los impulsos de su espíritu, llenando sus días con horas de gozo, que en su caso, aclaró, tendrían que ver con el placer de la lectura, la creación literaria, el lúdico desmán del dibujo de caricaturas, las aulas, el reparto casi robinhoodiano del tesoro de la cultura; allegarse por las mejores compañías, por sus favoritas. Se la jugaría en cada momento por lo que le gustaba.Ejercería, pues, con toda intensidad su particular sentido del amor, revestido SIEMPRE por su también peculiar sentido del humor.Apenas así estuve conforme y listo para sellar el pacto. Mi parte consistiría simplemente en no llorarle más de lo necesario, en no desperdiciar un segundo en lamentaciones irracionales y en honrar amorosamente la vida que me dio.Una vez que estuvimos de acuerdo, el Profe Federico, mi capitán, se dedicó a leer, a escribir, a hacer sus ácidos cartones; se integró al Consejo Cultural, a sus amados talleres literarios, sólo abrió los oídos y la boca para contenidos ricos y enriquecedores y el corazón para querernos y dejar que lo quisiéramos.Él, a los 72 años ha cumplido su parte. Les platico entonces, que la forma en que se ha ido es por demás merecida. Se fue antes que todos nosotros, su gente, y si quieren adherirse conmigo a este pacto, no hay más que llorarle un tanto, y luego, en su nombre, honrar amorosamente el ejemplo que nos representó.A todos, un abrazo."